Ambos escalaron hasta la nube más alta que encontraron, se tomaron de la mano y miraron el mar de luces doradas. Se abrazaron, se hicieron promesas de amor, y se quedaron contemplando un mundo que se ve distante al suyo propio, uno que está más abajo que ellos, uno que ahí, tan arriba, ni siquiera se preocupan de escuchar...
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